Cómo Exponer una Tesis – Preparación y El día de Mi Presentación

Bienvenido Domador a esta nueva sección en la que hablaremos detenidamente sobre cómo preparar, exponer y defender una tesis. E igual que hice con las presentaciones, una de las primeras cosas que quiero compartir contigo es cómo preparé y expuse yo la mía. Porque sí, yo también realicé un doctorado, en mi caso de Neurociencias, y pasé por lo mismo que estás pasando tú ahora.

Cómo Hacer una Tesis Doctoral – El Ensayo

Me voy a centrar sobre todo en los 10 días previos a la defensa de la tesis porque fue cuando realmente comencé a realizar los ensayos para la presentación oral. ¿Esto implica que no empecé a preparar nada antes de esos días?

No. Algo que tienes que tener muy en cuenta es que durante los cuatro años que duró mi doctorado tuve que dar algunas charlas, asistir a congresos y presentar mis resultados en formato póster, por lo que cuando empecé a preparar a conciencia mi presentación, realmente ya había verbalizado el proyecto en varias ocasiones. Además, ya había diseñado las diapositivas que iba a utilizar en la defensa antes de esos 10 días de los que vamos a hablar.

presentacion de una tesis

Preparar Una Tesis – Ensayos Individuales (día 1-3)

Los primeros días los dediqué a familiarizarme con el discurso que quería dar. Para mí nunca fue sencillo hablar en público, así que a pesar de haber hecho previamente exposiciones con parte de mis datos, nunca los había expuesto todos juntos, teniendo que hilar todos ellos durante 40 minutos que iba a durar la presentación oral de la defensa, etc.

Así que necesitaba varios días para estar a solas con mi presentación y simplemente ensayar conmigo misma para tener claro qué ideas quería decir en cada diapositiva y si eran suficientes para que se entendiese lo que quería decir o si necesitaba añadir información.

Hacer una Tesis – Ensayo grupal (día 4)

Cuando quedaba exactamente una semana para la defensa hice el primer ensayo con mi grupo de laboratorio. Recuerdo estar muy nerviosa porque aún no tenía toda la seguridad que necesitaba para poder estar delante de un público, pero aun así era el momento de hacer el ensayo.

Lo cierto es que para el pánico que tenía y para ser el “primer ensayo” oficial (con un público, en voz alta, etc.) no fue tan horrible. Obviamente se notaba que aún necesitaba asentar el discurso, tener mucha más confianza y hacer más hincapié en varios momentos de la presentación que los tenía todavía cogidos con pinzas.

En la misma sesión hicimos una ronda de preguntas, que es el momento que siempre me produce más miedo a la hora de dar una charla. De nuevo, no fue brillante ni de lejos, como no me había salido del todo bien la exposición eso siempre hacía que en las preguntas estuviese algo dispersa y desmotivada, pero como toma de contacto y sabiendo que aún tenía una semana para mejorar, no iba por mal camino.

presentacion de tesis

En ese mismo ensayo aprovechamos para cambiar algunas cosas del Power Point. Como siempre te digo, las diapositivas están ahí para ayudar, si en algún momento no cumplen esa función hay que cambiar lo que haga falta aunque sea pocos días antes de la exposición. Así que en este caso añadimos algún esquema  que hacía mucho más comprensibles las ideas que tenía que explicar en ese momento.

Ejemplos de una tesis HPR – Hecatombe, Pánico y Resurgir (día 7)

En el ensayo del 4º día dejamos programado otro ensayo para el día 7. Así que entre esos días estuve de nuevo ensayando yo sola para integrar los cambios que habíamos hecho en la presentación y aumentar la seguridad en mi discurso.

Y llegó el día del ensayo. Estaba muy agobiada, no sé por qué y no sabes cuánto. Tenía la sensación de que aún no estaba bien y que como en ese momento intentase hacer la presentación y saliese mal, iba a hundirme mentalmente y ya no iba a haber forma de que lo consiguiese.

Así que cancelé el ensayo, no me veía capaz de hacerlo y salir confiada de esa experiencia. Pero no es que no hiciese nada ese día. Me junté con uno de mis supervisores y nos pasamos varías horas yendo diapositiva por diapositiva mientras él me hacía cualquier pregunta que se le ocurriese, daba igual si era metodológica o de enlazar resultados que tenía o de divagar completamente. Horas y horas respondiendo preguntas, pero sin la presión de sentir que eran preguntas. Simplemente como dos personas que están conversando sobre un trabajo que les interesa mucho.

Y después de esa “terapia de preguntas” llegó el momento que consiguió que realmente sintiese seguridad en mi discurso y en mis respuestas. Hacía unos días le había entregado la tesis a un miembro de otro laboratorio que no tenía que ver con el mío, para que por favor se la leyese y preguntase cualquier cosa que le viniese a la cabeza. ¿Por qué necesitaba hacer esto? Porque quería la visión de una persona que nunca había escuchado nada de mi proyecto, ver si se entendía el planteamiento, qué tipo de dudas distintas podían surgir, etc.

Total, que me reuní con esa persona el mismo día que había cancelado mi ensayo por estar tan nerviosa. Y lo que ocurrió es que dejé de sentir miedo, una vez más era una conversación. Había una persona delante de mí que tenía dudas que yo debía resolver, y lo mejor de todo, es que ¡sabía resolverlas! Y a partir de ese momento ya no tuve más dudas de si era capaz o no.

Cómo se hace una tesis – Puedo hacerlo y voy a hacerlo (día 8 y 9)

El fin de semana previo a la defensa fue donde realmente ocurrió el gran cambio. No creía que me fuese a ayudar ensayar en casa, así que me fui con mi pareja al laboratorio para poder hacer ensayos de calidad en la sala de reuniones que había, de pie, en voz alta, sin parar en ningún momento aunque me trabase, etc.

Estuvimos allí desde la mañana y básicamente la rutina consistía en ensayo, descanso, ensayo, descanso, ensayo, descanso. Quitando los primeros dos intentos en los que me aturullé bastante más, los siguientes cada vez salían mejor y mejor.

De hecho en todos ellos ya metimos la estrategia de distracción (si no sabes de lo que hablo: La guía definitiva para ensayar una presentación). Sonaba el móvil, se levantaba, daba una vuelta por la sala, se escondía detrás de las cortinas, pasaba por delante de la pantalla… Todo eso mientras yo continuaba con mi discurso. Obviamente las primeras veces me distraía y perdía el hilo de la charla, pero llegó un momento en el que yo seguía hablando y contándole la exposición mientras sabía que estaba detrás de las cortinas o moviéndose. Todo estaba integrado, no necesitaba omitir el hecho de que había una distracción en la sala, simplemente era consciente de ello, lo asumía y daba la charla.

defensa de tesis

Exponer una tesis – Esto va a ser tan épico que me pongo a cocinar dulces porque yo lo valgo (día 10)

El día anterior a la defensa. “¿Estarías histérica, no?”. Te prometo que no. Estaba tan segura, con las pilas tan cargadas sabiendo que no podía llevarlo más trabajado… que no sentía miedo, ni una gota.

Quería hacer algún ensayo por si acaso, sí, yo siempre he sido de las que repasan los apuntes incluso un minuto antes de entrar al examen porque me ayuda a organizar ideas en la mente. Pero esta vez nos quedamos en casa, era lunes y no quería coincidir con más gente porque al final es una distracción en cuanto a tiempo de eficiencia se refiere.

La rutina fue similar a la que había hecho los dos días anteriores: ensayo, descanso, ensayo, descanso… Pero, esta vez en los ensayos aprovechaba para cocinar las tartas que iba a llevar a la comida de la tesis al día siguiente. ¿Tartas? ¿En plural? Sí, hice tres como postre y he de decir que fue una gran decisión.

Personalmente cocinar pasteles me relaja y además, como estaba en la rutina de ensayar y cocinar, esto hacía que durante los descansos no pensase para nada en la tesis, así que los ensayos eran frescos porque no estaba agobiada. No digo que tú te tengas que poner a cocinar, pero yo aprendí que hacer algo que te relaja y que no tenga nada que ver con la presentación el día anterior a la defensa, es muy positivo.

Así que, así terminaron los ensayos para la defensa de mi tesis: con mucha seguridad, calma y pasteles.

Cómo Defender una Tesis Doctoral – El Día de la Defensa

El día de la tesis sabía que no quería ningún tipo de prisa, así que planeé todo con mucho margen. Me levanté temprano, desayuné con tranquilidad, me preparé (ya tenía decidido lo que me iba a poner de antemano) y sobre las nueve de la mañana ya estábamos en el auditorio en el que se iba a celebrar la tesis. Tres horas y media antes. ¿Por qué? Porque quería asegurarme de que todo estaba bien: podía llegar con calma, revisar la sala de la presentación, preparar el lugar donde después haríamos el catering, etc.

como defender una tesis oralmente

Mi Tesis Doctoral – Las Horas Antes

Cuando llegué al aula, primero de todo me encontré a la chica que enciende todos los aparatos multimedia cuando reservas una sala. Me dijo que los últimos días el ordenador que suele estar allí por defecto había dado algún problema, que si quería me traía otro ordenador, pero que parecía que en ese momento estaba todo bien… Empezábamos genial (nótese la ironía)… Obviamente no me la iba a jugar y le pedí que por favor trajese otro ordenador.

Después de cargar la presentación y ver que todo funcionaba correctamente, me centré en la sala en la que haríamos el catering. Como no era una sala que normalmente estuviese abierta al público tuve que encontrar a quien tuviese la llave, lo cual me llevó un rato, ya que parecía que esa sala no era jurisdicción de nadie. Supongo que vas entendiendo por qué quería llegar tres horas antes. Cuando por fin pude abrirla, llevamos los pasteles que había hecho el día anterior y así tachaba una cosa más de la que preocuparme. El catering llegaba más tarde y de recibirles se encargaba mi familia. Así que a partir de ese momento ya sólo tenía que centrarme en mi presentación y en estar tranquila.

Hice un ensayo más en aquel auditorio con mi pareja, realmente sólo por ver que todo funcionaba y porque nos sobraba bastante tiempo. Al de un rato ya llegó mi familia para hacerse cargo de la parte de la comida. Aunque era el día de la tesis, había llegado hasta ese momento sin ningún tipo de nervios ni nada, me sentía preparada.

Para hacer tiempo comencé incluso a leer la discusión escrita por si me podía dar alguna información que no me acordase o alguna idea para la ronda de preguntas. Pero ahí volvió mi familia, sacamos alguna foto…un rato me pareció bien, pero cuando se empezaron a alargar comencé a sentirme un poco…como agobiada, no nerviosa, simplemente necesitaba tiempo para mí. Por eso a veces te he dicho que el día de tu presentación necesitas centrarte en tu presentación y los demás pueden esperar. Al de poco lo entendieron, salieron de la sala y continuó mi calma.

Cuando aún faltaban 45 minutos para comenzar la defensa, llegaron mis supervisores con los miembros del tribunal. Lo bueno de mi tribunal es que los conocía a todos, había coincidido con ellos en alguna ocasión y ellos sabían quién era yo, así que había buen ambiente desde el principio, no era como saludar a tres completos desconocidos. No lo pensé hasta ese momento, pero creo que me dio tranquilidad el hecho de conocerles.

A partir de ahí comenzaron un poco mis nervios, más que nada porque no sabía muy bien que hacer. En el auditorio estaba el tribunal preparando papeles en las mesas que iban a ocupar. En el pasillo de la misma sala estaban mis familiares y mis supervisores hablando, y fuera de la sala comenzaban a llegar mis compañeros. Así que yo iba de grupo en grupo, escuchando pero sin escuchar. Creo que fue el único momento que me noté nerviosa durante todo ese día.

Y por fin… La Defensa – Cómo Exponer Tesis

Y comenzó la defensa. El tribunal estaba preparado, nos llamaron a todos para poder entrar en la sala y yo subí al escenario. La presidenta del tribunal comenzó a hablar para presentar el evento y me cedió la palabra.

Estaba tan tranquila, tan segura, tan relajada. No había nervios, ni siquiera había público. Yo sólo miraba a los tres miembros del tribunal que estaban delante de mí, el público que estaba a mi izquierda no existía. Comencé a hablar despacio, sin ahogarme… estaba explicando. Creo que no hay otra forma de describirlo, no me sentía en una tesis, sentía que estaba simplemente explicando.

Cuando estaba a punto de terminar la introducción la pantalla se quedó en negro. Escuché una voz de fondo de una compañera diciendo “continúa”, para que no me quedase a mitad de una frase. Hasta me lo tomé con humor, estaba explicando una imagen para contar los procesos que veríamos a continuación y en vez de introducirla como “como podéis observar aquí…” fue algo así como “bueno, tendréis que creerme, pero aquí vemos…”, así, espontáneo. Al terminarla la propia presidenta del tribunal me dijo que esperásemos un poco a ver si lo solucionábamos. Todo esto con una paz y tranquilidad inmensa en mi cabeza. Nada de “ufff, que desastre, voy a perder el hilo…bla…bla…bla”, no, simplemente un “ah, vale, se ha quedado en negro, bueno, no pasa nada, esperamos y sigo”. No era más que un cable flojo, así que se solucionó enseguida y yo continué como si nada.

De la presentación tomo tal no recuerdo mucho más. Sólo sé que yo se lo quería contar al tribunal, así que les miraba constantemente y al principio ellos miraban a la pantalla, pero al de un rato me miraban a mí y asentían con mis palabras. Recuerdo trabarme una vez, que se me embaló la lengua. Paré, con tranquilidad, volví a repetir la frase despacio y seguí la charla. Nada más. Así que claro, al terminar los 40 minutos, estaba radiante de felicidad y con confianza para afrontar la ronda de preguntas.

Fueron largas, muy largas, cada uno de ellos preguntó durante media hora, pero no me importó. Me aturullé en la primera pregunta, no sé si se notó o no, pero a mitad de respuesta se me olvidó la pregunta, así que por un momento todo lo que podía pensar era un “no, por favor, piensa, piensa, piensa, no te puede pasar esto”. Y a partir de ahí volví a sentir que estaba en una conversación. Y todo fue genial. Podía hacer aclaraciones a sus comentarios, podía elucubrar en voz alta el por qué sí o por qué no de una pregunta o cómo haría tal cosa o qué problemas veía yo para hacer tal otra cosa. Simplemente como hablar con alguien que está muy interesado en tu trabajo.

Después de la ronda de preguntas salimos todos de la sala para que el tribunal deliberase y en ese momento ya no recordaba prácticamente nada de lo que había ocurrido en el auditorio. Poco a poco se fue pasando la neblina, pero incluso a día de hoy, no recuerdo ni una cuarta parte de lo sucedido allí adentro. Sólo sé que me sentí bien, feliz, segura, que realmente salí de allí pensando que no lo podía haber hecho mejor. En el fondo creo que es porque no me estuve esforzando para hacer la presentación de una tesis con toda la formalidad, seriedad y nervios que eso podría conllevar, sino me estaba forzando en explicar y en responder inquietudes de gente que le estaba gustando lo que había hecho y querían tener más información o pensar conmigo en voz alta.

Así que si hoy tuviese que decidir cuál ha sido hasta la fecha la presentación de mi vida, creo sin duda alguna que sería el día de mi tesis.

como presentar una tesis

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